Sí
que es curioso su nombre, pero créanme es
muy certero para describirla. Esta
piedra es muy coqueta y sobresale del paisaje, en la sima de la montaña, por
donde pasa la carretera porque está “montada” sobre otra piedra más
grande. El detalle está en que su base
no reposa por completo en la piedra más grande y tal parece que en cualquier
momento, con cualquier movimiento telúrico, se deslizará de donde se encuentra
y ¡zas! caerá en la carretera para
seguir rodando cuesta abajo hasta llegar a las parcelas del barrio. Dios proteja las casitas que se encuentran
por esa área al otro lado de la carretera. Dicen que las vacas se niegan a
pastar por allí. Vaca buena, vaca sabia,
ja, ja.
Somos
muchos los que pasamos por allí y
decimos observándola y cruzando los dedos: “Por favor, no te vayas a caer hoy”’.
Es que la naturaleza es muy ingeniosa.
La famosa piedra ha servido de inspiración a pintores, escritores y fotógrafos.
En estos meses en que ha llovido tanto, el paisaje de este
lugar viste sus mejores galas de verdes.
Allá arriba está la muy curiosa, sentada sobre otra roca que le
dobla el tamaño y a la cual en estos momentos, la vegetación cubre como una
alfombra. Para fotografiarla, tuve que
detenerme en el medio de la carretera y buscar un hueco entre las frondas que
intentan ocultarla. Y allá sonriente la
encontré apuntando hacia el cielo. Quien sabe, sabrá Dios si la pusieron ahí
unos extraterrestres para marcar algún lugar especial, a lo mejor por allí en
el corazón de la montaña hay alguna base escondida. Son muchas las personas que en esta área han observado en el cielo
objetos extraños de esos que llaman OVNI. Vaya usted a saber si la famosa
piedra tiene algún propósito geográfico oculto.
De
todos modos, se ve muy hermosa observándonos desde allá arriba. La puedes
observar tanto al bajar hacia el barrio Algarrobo, a mano izquierda como al
subir en dirección contraria, como hice yo, a mano derecha. Allá arriba, luce majestuosa entre el azul del cielo y el verde de la montaña. Desde allí se asoma para observar la costa sur y en las noches de luna
llena podrá danzar con las estrellas.
Transitar
de noche por allí es un poco arriesgado porque la falta de alumbrado no te
permite verla, entonces, habrá que decir:
“No te veo , no te veo, no te caigas encima de mí”.
“La madre Tierra nos regala todos los días
sus más preciados tesoros”.
Soniai☼

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